Las cualidades que marcan la diferencia.
¿Tienes ojo para el detalle?
Una panadura irregular, una freidora a destiempo: lo ves antes que nadie.
¿Lideras sin levantar la voz?
El equipo te sigue porque confías en ellos y predicas con el ejemplo.
¿Te obsesiona el estándar?
La receta Frisby es la receta Frisby. En hora punta y en hora muerta.
¿Controlas los números?
Mermas, stock, coste de materia prima: la rentabilidad de la cocina pasa por tu gestión.
¿Haces crecer a tu gente?
Cada operario que entra, lo conviertes en un crack. Su progreso es tu trabajo.
¿Gestionas la presión con cabeza?
Cuando entran 50 tickets, repartes, priorizas y mantienes la calma.
Tus misiones día a día.
Garantizar el estándar.
Cada pedido cumple la receta, la temperatura y el packaging Frisby. Sin excepción.
Liderar la cocina.
Repartes los puestos, marcas el ritmo y resuelves los cuellos de botella del turno.
Controlar materia prima.
Stock, frescura, pedidos a proveedores. Que no falte nada y no se tire nada.
Formar al equipo.
Onboarding de los nuevos, seguimiento de los operarios, detección de quién puede subir.
Reportar al director.
Datos del turno, incidencias y propuestas de mejora. Eres sus ojos en la cocina.
Sin letra pequeña.
No es el tuyo? Mira los demás.
Operario/a de cocina.
Apanas, fríes, montas, repites. El crujiente sale directo al rider.
Encargado/a de turno.
Tu turno, tu equipo, tu ritmo. Coordinas el rush de delivery sin perder cadencia.
Director/a de cocina.
La cocina entera es tuya. Cuentas, equipo, riders, operación. Todo.
Oficinas centrales.
Marketing, operaciones, expansión, IT, personas. Donde se cocina la marca.
